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DIARIO DEL VIAJE A CALPE – SEMANA SANTA 2005

 

Entre los días 23 y 27 de Marzo de 2005, el Club Olímpico 64 realizó su tradicional viaje de Semana Santa y el lugar elegido fue Calpe, por las buenas relaciones que tenemos con la gente de allí, a los que invitamos al Torneo Nacional de Minibasket del año pasado.

 

El alojamiento elegido fue el albergue Abargues, que compartimos con un grupo de la Cruz Roja y otras personas. Salvando la incomodidad de las habitaciones grandes (por lo que pedimos disculpas a todos y agradecemos vuestra comprensión), las instalaciones eran bastante buenas, con piscina, cancha de basket, comedor, amplio jardín con mesas y sillas, sala cubierta..., además de que la cercanía a la playa, desde la que se veía el Peñón de Ifach, nos permitía acceder a ella andando unos diez minutos y donde pasamos unos ratos muy agradables, bañándonos incluso, aunque el agua estaba bastante fría.

 

Los partidos tuvieron lugar en la ciudad de Alicante, con equipos de la zona buscados por Paco, director técnico y entrenador del ETOSA Alicante y que fueron, entre otros, el propio ETOSA en distintas categorías, C.B.Santa Teresa, C.B.Carolinas... Fueron muy entretenidos y, sobre todo, tuvimos la oportunidad de jugar contra equipos y jugadores distintos a los de siempre. Los resultados fueron dispares, pero eso era lo menos importante, puesto que lo que buscábamos era pasarlo bien y disfrutar del baloncesto fuera de Madrid. Aún así, nos gustaría destacar la victoria de nuestros chicos del Alevín, sobre el Alevín “A” del ETOSA Alicante por dos puntos, en un partido muy emocionante y disputado, por el que queremos felicitar a los siete jugadores que acudieron y que realizaron un auténtico partidazo: Javi, Richi, Victor, Eamon, Ramiro, Rodrigo y el invitado especial, Diego, que se integró muy bien dentro del grupo, así que enhorabuena a todos y, por supuesto, también al resto de jugadores del Club, que son los que nos hacen grandes y los que nos animan a seguir esforzándonos por mejorar y ofrecerles todo lo que podamos, para que sigan disfrutando del Club y del Baloncesto.

 

El Miércoles 23, a las 18’30h, estábamos todos en la plaza de San Pol, con nuestras maletas y la ilusión de pasar unos días inolvidables. El autocar tomó rumbo a Calpe a las 19’00h y, salvando los primeros kilómetros de retenciones, llegamos alrededor de las 2’00h sin problemas, cansados, pero con ganas de “reconocer el terreno” , aunque teníamos que madrugar para los partidos del Jueves, así que ocupamos las habitaciones y los que tuvieron valor, se fueron de expedición en busca de algún lugar agradable para compartir unas risas, conversaciones y lo que pudiera pasar.

 

El Jueves 24, a las 7’45h, nos levantamos para ir  todos  a desayunar, puesto que el autocar salía a las 8’30 con destino a Alicante, donde jugábamos los primeros partidos. Así, partimos con los equipos Alevín, Cadete Masculino y Junior, quedándose el resto, los que no jugaban, en el albergue, que aprovecharon para dormir un poco más y dar un paseo por la zona, jugar al basket, campeonato del mundo de Play Station... Con el autocar llegamos al pabellón sobre las 9’15h y nos gustaron mucho las instalaciones, que estaban englobadas en un complejo deportivo muy bonito al lado del campo del Hércules de fútbol. La jornada matutina discurrió con tranquilidad, pero con suerte dispar para nuestros equipos, con dos victorias y una derrota y pasando un rato agradable jugando al basket, objetivo principal. Regresamos para comer todos juntos en el albergue alrededor  de las 15’00h  y a las 16’30h cogíamos de nuevo el autocar rumbo a Alicante donde, esta vez sí, jugábamos todos. Llegamos sobre las 17’15h al mismo  pabellón donde desembarcaron los equipos Alevín,  Cadete (Masc y Fem) y Junior, mientras que los mayores continuamos hasta otro polideportivo para disputar nuestros únicos encuentros. De nuevo la suerte fue dispar, con dos victorias y cuatro derrotas, los mayores lo tuvimos realmente complicado, al enfrentarnos a equipos de buena calidad como el ETOSA de E.B.A. y un equipo de chicas de 1ª  Nacional muy bien trabajado, por lo que no pudimos hacer nada por evitar las derrotas, pero el orgullo y la entrega no faltaron, al igual que momentos de calidad, además de pasar un buen rato sin la presión de los partidos de liga. Eso sí, el cansancio del viaje y de los excesos hizo mella en nuestros jugadores, que no pudieron dar todo  (se lo reservaban para otros momentos...) y además, sufrimos varias bajas por lesión, de Santi (Tuno) con la rodilla “tronchada”, Tamy con un tirón y lo más gracioso que me ha pasado en mi vida (con cariño), Laura con un esguince en un tobillo en una jugada, vuelve  a salir y se tuerce el otro, aún así ella aseguraba “puedo jugar, estoy bien” y por sus... que jugó; el resultado de esto es que, en el resto del viaje, tuvo que desplazarse a caballito o haciendo la “croqueta” por el suelo, por eso digo que es gracioso, aunque hay que reconocer que le echó un par. Con este panorama pasamos a recoger a los otros equipos, que llevaban un rato esperando fuera de su pabellón (Lo siento) y regresamos a Calpe con la sana intención de cenar y descansar. Alrededor  de las 22’30h estábamos cenando en el albergue todos juntos, pero el concepto de descansar no está de moda, así que después de cambiarnos y estar un rato en el albergue, nos fuimos de fiesta a un bar que estaba al final de la playa, al que podíamos acceder andando y era lo suficientemente grande como para  no ocuparlo nosotros solos, por  lo que además de estar con nuestros compañeros, pudimos conocer gente y pasar un buen ratito hasta las.... de la mañana, justo antes de desayunar aproximadamente,  aunque unos más que otros, claro está, porque contamos con verdaderos profesionales.

 

El Viernes 25 empezó con sobresalto, porque las imprudencias se pagan y, como era lógico, nos quedamos todos, pero todos, absolutamente dormidos y la cocinera y el conductor del autocar esperándonos más de 45 minutos (vaya marrón). Bueno, me levanté media hora más tarde  de lo previsto y bajé corriendo, pensando que la gente se habría levantado, pero no vi a nadie y pensé que se habían marchado en el autocar, puesto que no se oía ni un ruido. De repente, un ronquido me hizo pensar que podía pasar algo raro y, efectivamente, encendí las luces de las dos habitaciones y para mi sorpresa, todos dormían como “angelitos”. Afortunadamente, tras varios gritos, todos firmes, vestidos y desayunando en tiempo récord, aguantando el “chaparrón” de las caras de la cocinera y el conductor, llegando 30 minutos más tarde de la hora de comienzo y retrasando toda la jornada en general, ya de por sí agotadora. Marchamos con los equipos Alevín, Cadete Masculino, Femenino y Junior, quedándose el resto en el albergue, lo que aprovecharon para dormir un poco más y bañarse en la playa, piscina, “partiditos” de basket, etc... En cuanto dieron comienzo los partidos se nos olvidó todo el stress de la mañana y empezamos a disfrutar del basket, tras  las disculpas oportunas a los equipos que nos esperaban. La jornada volvió a ser dispar, con dos victorias y dos derrotas para nuestros equipos, que lo pasaron muy bien y se despidieron  de los partidos hasta la vuelta a Madrid, excepto Alevín y Cadete Masculino, a los que todavía les restaba su partido de la tarde, aunque el cansancio ya se notaba. Volvimos al albergue para comer todos juntos y, a pesar del  retraso, llegábamos antes de lo previsto, hasta que el conductor, para darle emoción se pasó un poco el desvío, pero “sólo” unos 12 km, por ver mundo. Llegamos a comer pasadas las 15h y tras una buena “fideuá”, los Alevines y cadetes masculinos partieron y los demás nos quedamos a descansar. Para terminar, esta vez los partidos se saldaron con sendas victorias, destacando, como dije al principio, la del Alevín sobre el Alevín “A” del Etosa Alicante. Los del albergue hicimos diferentes cosas, entre otras dormir un poco la siesta para reponer fuerzas, pero también algunos subieron al peñón, otros fueron a la playa y a partir de las 19’00h montamos partidos de 3x3 y 4x4 hasta la hora de la cena, en los que jugamos mixtos y al “rey de la pista” y lo pasamos bastante bien, igual que los que subieron al peñón, que bajaban alucinados; no se que tendrá el famoso peñón, pero vinieron con un “cachondeito” bastante gracioso, a lo mejor era la falta de oxígeno por la altura. A las 21’00h comenzamos a cenar y cuando terminamos, después de ducharnos y cambiarnos como personas civilizadas, nos dispusimos a comenzar la juerga como personas sin civilizar (es broma); la verdad es que lo pasamos bastante bien tomando algo en el albergue y jugando al “psicólogo”, que resultó muy gracioso. A mitad de la noche tomamos rumbo al final de la playa, donde nos esperaban unos “amigos” en el bar del día anterior, para pasarlo bien y bailar un poquito hasta el amanecer; a la vuelta también esperaban otros “amiguitos” distintos, pero es una buena anécdota. Por cierto, mandamos una avanzadilla de  valientes, que se fueron a una fiesta a Benidorm y se lo pasaron bastante bien, aunque algunos mejor que otros (vaya campeones, aunque por Calpe no se quedaron cortos) y no se si les compensaría a todos, pero vinieron contentos en general, por cambiar de aires.

 

El Sábado 26 amanecimos más tarde y por fin conseguimos dormir un poco más. La hora para desayunar era las 10’00h, pero aún así nos costó lo suyo levantarnos y dirigirnos hacia el comedor. Una vez allí, desayunamos y comenzó un día tranquilo y de relax, en el que nos dio tiempo a hacer un poco de todo. Por la mañana, la gente estuvo haciendo diversas cosas, aunque sobre todo descansar y estar “tirados” en la piscina, pero algunos aprovecharon para dar un paseo, subir al Peñón, etc... Comimos hacia las 14’00h una paella buenísima, con la que nos deleitó el cocinero por ser la última comida en el albergue y, tras la siesta de rigor, bajamos todos a la playa y estuvimos bañándonos (sólo los valientes) y jugando al volley-playa, donde se vieron puntos de calidad y, sobre todo, pasamos un buen rato, haciendo la “croqueta” y riéndonos juntos. En un momento y sin previo aviso, el cielo se encapotó y empezó a caer una buena tormenta que, afortunadamente no duró mucho y aprovechamos ara refugiarnos en una heladería del paseo marítimo y disfrutar de los helados y horchatas tan buenos que vendían allí. Cuando escampó, subimos al albergue para cenar. Recogimos un poco y nos fuimos al comedor a disfrutar de la última cena y coger energía para aprovechar la última noche que nos quedaba por delante. A las 23’00h, todos bien presentados, limpios y perfumados (cada uno con sus limitaciones), nos presentamos en la discoteca del hotel más cercano, que nos abrían para nosotros, para poder estar todos juntos unas horas, desde los alevines y sus padres, hasta los senior, pasando por cadetes y junior. Lo pasamos en grande, cada uno a su manera: unos hablando y tomando algo, otros bailando, riendo... Carlos Bueno, haciendo un show de baile y, sobre todo, el maestro Sean Thorton, dando clases de baile y quedándose con todo el local. Estuvimos un buen rato y a mitad de la noche nos subimos al albergue, donde algunos ya se quedaron (los/as cadetes por obligación y otros por iniciativa propia), aunque no todos se acostaron, sino que se quedaron hablando y riendo con los compañeros del albergue. El resto nos bajamos al bar para despedirnos de Calpe como la ocasión merecía. Cada uno a su manera, lo pasamos bien y según iba haciendo  mella el cansancio, nos íbamos subiendo hacia  el albergue para descansar.

 

El Domingo 27 era el día del regreso a Madrid, nos levantamos y fuimos a desayunar alrededor de las 10’00h. Con el estómago lleno, teníamos aproximadamente 2 horas para recoger y encontrar todas las pertenencias, tarea difícil a juzgar por el aspecto que presentaban las habitaciones, pero creo que se consiguió, porque a las 12’30h había cambiado totalmente el panorama en las habitaciones y cada uno había recuperado todo (o casi) lo que le pertenecía, dejando las habitaciones en perfectas condiciones (más o menos). Nos despedimos de la gente del albergue, que nos  hicieron una foto de grupo de recuerdo y nos motamos en el autocar para emprender la vuelta. El viaje fue duro y pesado, pero  como estábamos tan cansados, fuimos bastante tiempo dormidos, excepto cuando al conductor le dio por despertarnos con el micrófono porque se aburría (supongo), que hombre más afable y gracioso. Al llegar a Madrid y con esa gracia que  le caracteriza, aparca el autocar en todo el medio de la plaza de San Pol, ante la sorpresa de la gran fila de coches que se formó en la M-30 en dicha salida, ¡VAYA CRACK!. Descargamos todos los macutos y nos despedimos de nuestros compañeros y amigos, para irnos a descansar, con el buen sabor de boca de un viaje sin percances y muy bonito, que esperemos se repita muchas veces más y cada vez  se anime más gente.

 

Para terminar, me gustaría daros las gracias por captar el sentido del viaje y hacer del mismo, un alarde de diversión, compañerismo y amistad, que realmente me emociona y por  el que merece la pena trabajar para que sigamos en la misma línea y que todos estemos a gusto y disfrutemos de nuestro Club Olímpico 64 que, aunque sea de barrio, es muy grande gracias a todos vosotros. A todos los que estuvisteis en Calpe: Nuri (que ilusión que pudieras veni. Espero que repitas, porque cualquier cosa de mi vida es más bonita a tu lado. Te quiero), Tuno, Chin, Merche, Zamo, Mery, Juanito, Ivan, Sean, Eamon, Alejandro, Ruben, Manuel, Manu, Miguel, Jose, Natalia, Sara, Bea, Andrea, Marta, María, Ralph, Joserra, Carlos, Rafa, Rubono, Hector, Martín, Juan, Oscar, Diego, Alex, Carlos, Blitz, Sergi, Javi, Alex, Fer, Elena, Tamy, Lauri, Belén, Lourdes, Carlos, Charly, Borjita, Huertas, Javier, Sara, Diana, Carolina, y Pilar, gracias por vuestra responsabilidad, comportamiento y buen humor, que hacen posible que todo salga bien y podamos seguir realizando estas “escapadas” muchos años.  También os mando un abrazo enorme desde aquí a los alevines y sus padres, que estuvieron en hoteles y compartieron con nosotros algunos momentos entrañables y, sobre todo, a Portales que coordinó  desde Madrid, que todo esto fuera posible y nos echó una mano en Calpe  a los monitores y a mí. Por supuesto, el papel de los monitores, fue fundamental para el buen desarrollo del viaje. Como siempre, todo es mucho más fácil con vosotros, es un placer  contar con gente así, con la que afortunadamente trabajamos en buena sintonía y siempre respondiendo a los que se os pide, no sólo en los viajes, sino dejando buena parte de vuestro tiempo  y energía en intentar  que los jugadores se encuentren a gusto, disfruten, aprendan... y, en definitiva, haciendo progresar al Club, no os rindáis y muchísimas gracias por vuestro tiempo, dedicación y sobre todo, por vuestra amistad, que es lo más bonito y espero que Olímpico 64 os pueda devolver algo por todo lo que aportáis al Club. Sinceramente gracias a Tuno, Chin, Merche, Zamo, Mery, Juanito, Ivan, Sean y  Portales, además de a todos los que no pudieron ir al viaje, pero también hacen su  trabajo en Madrid a la perfección.

 

Santiago Díaz Mateos

(Secretario General del Club Olímpico 64)

 


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